.. eran las 1820 horas y era el momento justo para desaparecer de la chamba, después de una llamada al señor Gato apresuramos el paso para encontrarnos y dirigirnos al destino. Y al grito de: “Gallos! Gallos!” llegamos al estadio. Después de unas cuantas vueltas entre la gente, terminamos ubicados a un lado de una de las porras.
.. al salir los jugadores del equipo contrario por supuesto empezaron las silbatinas y esas palabras altisonantes dedicadas a la estrella del equipo enemigo. Y un instante después, el grito y las porras cuando salieron los Gallos. Y ahora si, que empiecen los nervios...
.. con todas esas sensaciones que te hace sentir este deporte jugada a jugada, y sumándole todo lo que se prende la gente que esta en el estadio, llega un momento que sientes que hasta tu apostaste la vida, y gritas desesperado reclamando una decisión del abanderado que en 4 ocasiones marca “fuera de lugar”, no te importa si tiene jefecita, o si en verdad necesita lentes, pero para ti se equivocó rotundamente. Y así, cada jugada, nos levantábamos desesperados por que los gallos anotaran o porque el defensa llegara a detener la jugada del contrario.
.. y llegó el primero, con un penal bien cobrado, se enardeció el estadio y todos gritamos “GOL”, ahora todo era fiesta, algunos se despojaron de la camiseta, otros arrojaron la cerveza por el aire, otros arrodillados le daban gracias al cielo, y se escucho el canto de la porra de enfrente. Para el segundo tiempo el equipo contrario llegaría constantemente a la portería buscando el empate, pero después de un largo sufrimiento, llegaría salvando el portero, y en alguna de esas jugadas se escucha al líder de la porra de a lado gritar: “hay portero cabrones!”. Y ahora si con todo, después de un disparo de larga distancia que rechazo el otro portero, Romo fue con todo por el balón que aun con portero y defensa a lado la metería en la portería, para encender al estado por segunda vez con los gritos..
.. todo era alegría en el estadio, y se sentía que era posible una tercera anotación en cualquier minuto para los gallos. Pero desafortunadamente después de una buena jugada del equipo contrario llego el descuento, y con ello la presión de que casi era posible el empate. Así llegó el final del partido, y el marcador estaría 2 a 1, y a esperar al sábado el desenlace en la casa del enemigo. Todo mundo esperaba la ventaja mayor, pero no fue así, pero se veía a la gente contenta con el resultado, y con la esperanza de que se lograra un buen resultado en Merida. Por supuesto yo también deseaba lo mismo que toda esta gente, pues creo que los Gallos merecen estar jugando nuevamente en Primera, pero también a esperar...
.. al salir los jugadores del equipo contrario por supuesto empezaron las silbatinas y esas palabras altisonantes dedicadas a la estrella del equipo enemigo. Y un instante después, el grito y las porras cuando salieron los Gallos. Y ahora si, que empiecen los nervios...
.. con todas esas sensaciones que te hace sentir este deporte jugada a jugada, y sumándole todo lo que se prende la gente que esta en el estadio, llega un momento que sientes que hasta tu apostaste la vida, y gritas desesperado reclamando una decisión del abanderado que en 4 ocasiones marca “fuera de lugar”, no te importa si tiene jefecita, o si en verdad necesita lentes, pero para ti se equivocó rotundamente. Y así, cada jugada, nos levantábamos desesperados por que los gallos anotaran o porque el defensa llegara a detener la jugada del contrario.
.. y llegó el primero, con un penal bien cobrado, se enardeció el estadio y todos gritamos “GOL”, ahora todo era fiesta, algunos se despojaron de la camiseta, otros arrojaron la cerveza por el aire, otros arrodillados le daban gracias al cielo, y se escucho el canto de la porra de enfrente. Para el segundo tiempo el equipo contrario llegaría constantemente a la portería buscando el empate, pero después de un largo sufrimiento, llegaría salvando el portero, y en alguna de esas jugadas se escucha al líder de la porra de a lado gritar: “hay portero cabrones!”. Y ahora si con todo, después de un disparo de larga distancia que rechazo el otro portero, Romo fue con todo por el balón que aun con portero y defensa a lado la metería en la portería, para encender al estado por segunda vez con los gritos..
.. todo era alegría en el estadio, y se sentía que era posible una tercera anotación en cualquier minuto para los gallos. Pero desafortunadamente después de una buena jugada del equipo contrario llego el descuento, y con ello la presión de que casi era posible el empate. Así llegó el final del partido, y el marcador estaría 2 a 1, y a esperar al sábado el desenlace en la casa del enemigo. Todo mundo esperaba la ventaja mayor, pero no fue así, pero se veía a la gente contenta con el resultado, y con la esperanza de que se lograra un buen resultado en Merida. Por supuesto yo también deseaba lo mismo que toda esta gente, pues creo que los Gallos merecen estar jugando nuevamente en Primera, pero también a esperar...
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