Era un extraño más en el callejón, alcohólico sin luz, poeta de ningún lugar de musas perdidas en el muladar. Era un extraño más lejos del corazón de Dios, estúpido e insolente, parásito y vulgar...
Y tu amor llegó como bendición. No hubo tiempo... para saber quien eras (conocerte)... pero tu presencia fue igual que una canción. Como una canción soñada en el fondo del mar, y mi soledad amarga se quemó en tu piel... Al tocarte, al sentirte revivi. Y mi soledad amarga se quemó en tu piel, al tocarte, al sentirte nena revivir...
Y tu amor llegó como bendición. No hubo tiempo... para saber quien eras (conocerte)... pero tu presencia fue igual que una canción. Como una canción soñada en el fondo del mar, y mi soledad amarga se quemó en tu piel... Al tocarte, al sentirte revivi. Y mi soledad amarga se quemó en tu piel, al tocarte, al sentirte nena revivir...
Arturo Meza
"Y mi soledad amarga se quemó en tu piel, al tocarte, al sentirte revivi"